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Campo de concentración de Auschwitz y barrios periféricos de Cracovia

Día 6 (08/10/15) 

Hoy visitaremos el barrio Nowa Huta, está a 10 kilómetros del centro. Cogemos el tranvía 4 cerca de las galerías comerciales y pagamos 2,8 por persona. Se paga por tiempo, estimamos 20 minutos.. Llegamos a Plac Centralny. Allí observamos el aire soviético de los edificios grises y  grandes avenidas. Hace un frío del carajo, paseamos un poco y compramos pan en Aniteks 2, junto a la parada. Dos panes nos salen 0,76 zlotys. Hemos traído embutido desde Vitoria y aprovechamos a comernos un bocata cuando vamos de excursión. Tras dar una vuelta y no ver nada interesante decidimos volver.

Vamos a ver si el globo aerostático vuela, pero tampoco hoy.. Qué mala suerte! Se supone que abrían a las 11 pero no viene nadie…

Nos volvemos a la plaza y en Discover Kracov estamos para las 12,10 porque sale la excursión.

Campo de Concentración Auschwitz

Se tarda hora y media hasta llegar. Nuestra guía se retrasa y Raquel y yo vamos al bar para comprar algo para comer. Comemos un bocata y un trozo de pizza en el restaurante. Justo nos vienen a buscar y comemos lo más rápido que podemos.

En la puerta hay un letrero que dice «el trabajo os hará libres» . La puerta principal tiene alambrada y tras atravesarla empieza la excursión más triste que he hecho nunca en la vida.

Pasamos a unos bloques donde tienen fotos expuestas de la gente de aquella época. Les sacaban fotos al llegar al campo en cada foto pone la fecha de llegada y la fecha de fallecimiento.  Muchos visten el famoso pijama de rayas. Algunos no duraban nada. Cuando llegaban al campo los nazis elegían a los que eran fuertes y a la gente mayor o minusválida, así como a los niños les hacían ponerse en una cola que les llevaría a las famosas y horribles cámaras de gas. Paseamos con paso lento por las distintas estancias dentro de lo que eran los barracones. Se te pone un nudo en la garganta mientras la guía nos cuenta y revivimos esa crueldad que no hace tantos años tuvo suceso. Nos enseña las latas de piedras que hacen el gas para las cámaras. También hay otra estancia con restos de pelo humano con el que hacían tela, vemos una vitrina tremenda de grande con restos de zapatos, maletas, ropa, juguetes de bebes, cazuelas, gafas etc..  Ahora visitaremos la zona donde experimentaban dándoles medicinas y haciéndoles perrerías como a animales.  La siguiente zona es la del campo donde paraban los trenes, sacada en imágenes de varias películas. Nos cuentan cómo venían los vagones atestados tras varios días de viaje y les traían hacinados, sin comida, sin bebida, sin parar para hacer sus necesidades.. Ellos iban engañados pensando que iban a un sitio a trabajar donde cambiarían de vida y les iría mejor. Cuando bajaban del tren les decían que fueran rápidos porque iban a cenar sopa. Ellos hambrientos hacían caso. Había un hombre que tocaba una filarmónica con los ojos cerrados cuando recibían a la gente. Sabía lo que pasaba y les tocaba su última canción. Dicen que cuando este chico se hizo mayor volvió una vez estando los campos ya cerrados y tocó de nuevo. Fue distinto porque tocó con los ojos abiertos y al poco murió.

La tristeza con la que la guía cuenta la historia es abrumadora. Ella tuvo a parte de su familia aquí encerrada aquí. Nos cuenta que dos judíos que clasificaban la ropa que traía esta gente y dejaban previo a meterse en la cámara de gas. Uno de ellos vió un abrigo verde que llevaba su hermana y se asustó. Al verla trabajando un día después se alegró. La hermana dijo que le había dado su abrigo a una pobre niña que tenía frío. El chico lloraba de emoción cuando se lo contaba, alegrándose por ver a su hermana viva.

Nos contó también que una secretaria húngara se enteró en el departamento donde trabajaba que venía un tren de Hungría. Ella miraba siempre los trenes que venían de allñi por si estaba su familia. Precisamente sospechaba que en este tren venía su hermana con su madre y su hija de 3 meses. Hacían tiempo que no se veían y las vio a través de la verja. Ellas contentas decían que qué tal y ella dijo dale la nena a la abuela. Para que al menos se salvara su hermana, porque viejos y niños iban a la fila directa de las cámaras.

Ahora visitamos la cárcel con espacios de un metro cuadrado donde metían a 4 personas de pie a pasar toda la noche. La gente moría al poco tiempo porque las condiciones eran infrahumanas.

Finaliza la visita y volvemos con pena, yo llevo la pizza en la mano que no he podido  terminar antes y hasta se me han quitado las ganas de comer de escuchar esta Barbarie así como de hacer fotos.

Volvemos al bus y nos juntan con unos ingleses que han venido a la ida. Parece que ayer se lo pasaron pipa porque apestan a alcohol, han ido todos de resaca a dicha excursión, qué vergüenza..

Volvemos a Cracovia y cenamos en Koliba, C/ Siena 11, por 38 zlotys comemos una cosa llamada Vigos que es una comida típica consistente en un cocido de col y carne y yo un típico filete empanado con patatas. De beber agua las dos.

Vamos a Krakowska Manufaktura, una fábrica/ tienda de chocolate. Compro algo para llevar. Nos tomamos dos melted chocolate estupendos, era como tomar bombones derretidos.

Volvemos al hotel y a dormir. Mañana regresamos a Varsovia.

Me encanta viajar y vivo mi día a día pensando en mi próxima aventura. Espero que disfrutéis leyendo mis relatos alrededor del mundo.

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